Política para paladares exigentes

PANADERIA

Los programas de radio opositores son una fuente inagotable de disparates. Lo cómico es que hablan en serio, muy en serio, con sus voces impostadas, pronunciando cada palabra con infatuada cadencia, arrastrando las eses, exagerando la labidentalidad de la V hasta provocar un zumbido que deja claro que esa es la V de vaca y no la de (cha)burro.

Programas son para gente decente y pensante, gente educada, viajada, gente de mundo, con roce social, que no se conforma con una simple arepa, o con una insípida canilla, como dijo una atribulada analista en uno de los programas más sintonizados por los demócratas de este país. Ella, fúrica con Maduro, le explicaba al país que su paladar “exige” cosas distintas al pan canilla, como los cachitos, por ejemplo. Y el aclamado periodista conductor del programa, también de exigente paladar y barriga que lo confirma, entre desgarrado y desafiante, acompañó a su invitada en su hambre de ese jamonoso sabor que la dictadura les niega, porque “claro, en un país libre uno puede darse esos gustos. Acá tienes que comer lo que digan Maduro y Tareck”.

Y cambias de emisora y el drama país sigue, esta vez en la voz de una mujer, de esas que pronuncian cada sílaba con la boca apretada en un círculo pequeñito, porque así, creen ella y Lila Morillo, las palabras suenan más glamorosas. Un programa para mujeres -con un ataque crónico de nervios-. Media hora llena de sabios consejos de invitados “expertos en el tema mujer”. “Hoy hablaremos del autoestima de la mujer venezolana, tan golpeada con esta crisis a la que nos arrastró el madurismo una vez que el maquillaje está a precios que pocas mujeres podemos pagar…”

Y seguimos por el dial y para caer en una discusión interesantísima entre dos expertos que, si bien están de acuerdo en que Venezuela debe que ser gobernada por un gerente, no están claros si ese gerente debería ser Lorenzo Mendoza o El Conde del Guácharo, el primero más europeo, lo que es deseable, y el otro quizá demasiado “tropical”… ¡Clic! Todo el dial lleno de sabiduría.

Así, cuando Julio Borges declara, sin que se le despeinen las cejas, que “las medidas que obligan a las panaderías a vender pan todo el día es un atropello al pueblo” (sic), la gente decente y pensante lo aplaude, mientras los chaburros no entendemos nada.


Chantaje chic

 
AVE_22386_el_rico_y_el_pobre

Últimamente nos ha tocado ver algo novedoso, diría yo, inédito: Los sifrinos preocupadísmos por los pobres que están pasando roncha. Sí, resulta que ahora sienten empatía por los mismos que ellos llaman niches, pelabolas, negros, desdentados, monos. Por los mismos que no dejan entrar en sus discotecas, haciendo efectivo el torcido derecho de admisión. Preocupados por esos que encienden las alarmas de pánico si se les ocurre caminar por las calles de alguna urbanización chic, porque esa vaina es sospechosa, “un niche por esto lados, algo estará buscando, y no precisamente una dirección. ¡SOSVenezuela!”. Por los mismos que no deben juntarse con sus hijos, porque uno no sabe qué malas mañas y qué microbios tenga esa gente. ¡Por ellos están preocupados!

El sifrinaje hace rato agotó el recurso de la hipocresía. Es que con la llegada de Chávez, el desprecio a los pobres se quitó la careta, porque esos malditos monos pusieron y mantuvieron en el poder al teniente coronel, decían arrastando las sílabas, para que quedara claro el desprecio a su rango. Se les acabó el poquito de pudor que tenían y el racismo que practicaban gozosos a puertas semi cerradas, se desbordó convertido en una declaración política y de paso, en un símbolo de estatus, distancia y categoría, you know…

Entonces la señora de servicio a la que querían “como parte de la familia”, aunque comía sola y de píe en un rincón de la cocina, luego de servir a los  “parientes” que le pagan su sueldo, se convirtió una posible espía infiltrada de los círculos bolivarianos. Lo mismo que el jardinero, el conserje el mensajero… ¡Malditos todos, negros de mierda! Júrame que no eres chavista o te quedas sin trabajo. Ok, señora, no soy chavista… (pero el voto es secreto)…

“Muertos de hambre, lambucios que se venden por un bollo de pan y una carterita” –dijeron cuando los pobres pudieron comer. Furiosos, intentaron sacarles de nuevo la comida de la boca, una y otra vez. Y cada vez que el gobierno chavista les reventó la maniobra, llovieron los pretendidos insultos a contra quienes llevaron la comida al pueblo: ¡verduleros, “carniceiros”, vende pantaletas!. Porque, claro, también vender verduras, carne, pantaletas, o sea, ser comerciante, es una vaina degradante, y por supuesto, niche.

Lo tragicómico es que hubo -y hay- verduleros, carniceros y vende pantaletas, que creen que la cosa no era con ellos sino con los que son más negros, los que tienen el pelo más chicharrón; y se unieron al club del deprecio, porque esa gentuza quiere tener derecho a comer barato, quieren que uno los mantenga, cuando lo que tienen que hacer es trabajar para que puedan pagar los precios del mercado y bla, bla, bla…

Los defensores del derecho de los empresarios a chupar dólares baratos del Estado y convertirlos en fortunas en el mercado negro. Los apóstoles de dólar today,  Los que celebran sus arbitrarias subida como victorias políticas, ¡y va a caer, y va a caer…! Los que se frotan las manos cuando baja el petróleo, “ahora vamos a ver cómo carajo va a a hacer Maduro sin ese chorro de dólares”. Esto a la vez que le exigen al gobierno que entregue dólares a empresarios millonarios porque ellos, pobrecitos, sin la teta del Estado, no pueden producir un poquito para Venezuela y usar el resto -¡y vaya resto!- para construir un emporio en el país de al lado, o en de más arribita, para que después decirnos: ¿Ves? Allá si hay harina Pan.

Los que convirtieron al que dijo “Yo especulo, pero doy empleo” en héroe en el exilio. Los que sostienen que el que pone los reales se merece la mayor tajada. Los defensores el derecho al lucro con el trabajo ajeno; ellos, los artífices del hambre, pretenden convertirse en la voz de los que no tienen qué comer. Un poquito más de cinismo sádico y me desmayo…

Y ahí van, declarando emergencias humanitarias que abran paso a verdaderas tragedias intervencionistas. Ahí van, con la barriga llena, sin corazón contento, atacando a los CLAP como han atacado venenosos cada política que llevara bienestar al pueblo. Ahí van, con su agenda oculta, con sus palabras vacías, con su mal fingida preocupación por quienes históricamente han despreciado.

Eso sí, ni una sola propuesta. Solo la confesión abierta del chantaje al que pretenden someternos cuando afirman, con sus caras tan lavadas, que la solución está -¡abracadabra!- en el “cambio”.

 


De la bondad que no contamos

Gente

 

 

A Oscar le dieron un tiro, justo después de que Eugenia me había regalado un pan que ella misma había hecho. Casi no tuve tiempo de agradecer a Eugenia su gesto solidario porque un malvado vino a robarnos y Oscar se llevó la bala por querer salvarnos.

Un disparo y la maldad desapareció por la esquina, y la calle entera se llenó de vecinos que me me sostuvieron el alma mientras veía a Oscar doblar la otra esquina, rumbo al ambulatorio, gracias a Eugenia, Meteoro con adrenalina que, a pesar del dolor de los golpes que le dio el malvado, voló con mi amor herido.

En el ambulatorio, una pareja de doctores jovencitos se subía a una ambulancia, rumbo al hospital, con Oscar mal herido, “¡no te duermas, Oscar! Ya llegamos”. El camillero abriéndose paso por el pasillo con la vida de Oscar en las manos.

La sala de emergencia recibió a Oscar, que seguía contando chistes porque no sabía que la cosa era tan grave. Allí, el equipo médico de guardia, los ojos lindos de la anestesióloga que Oscar memorizó antes de quedarse dormido. Lindberg, el enfermero que tomaba mis manos heladas y me me predecía que todo iba a estar bien. Allí viví el milagro de encontrar ternura en un lugar tan improbable, donde no hay tiempo sino para pelear con la muerte.

Una reacción en cadena, un gentío que, aún sin conocerse, aunque quizá nunca se vayan a conocer; dedicados a corregir con su bondad la maldad de un solo malvado. ¡Ganamos!

Casi un año después, Oscar y yo, a menudo nos encontramos recordando con alegría los días más difíciles de nuestra vida. La alegría de la encargada de llevar la comida a los pacientes que le entregaba la sopita a Oscar diciéndole: “Aquí te traigo tu pabellón”. La taxista que no me cobró. El enfermero que nos quitó el miedo y puso a Oscar a caminar. Las enfermeras, periquitos alegres en bandada, sanadoras del alma. El asombro de los ojos aguados de la anestesióloga al encontrase con Oscar vivito y coleando. La lección de amor que nos dejó Mari, la señora que cuidaba a su vecino, a un viejito huérfano de familia, en la cama de al lado. El abrazo apretado del muchacho de la Guardia del Pueblo con quién compartía te frío, angustias y esperanzas…

Millones de historias que dicen lo que realmente somos y que nos negamos, por contar, eso sí, las historias de unos pocos malvados.


Esa carta desgraciada

oeaalmagro

 

El año pasado eran el referéndum, la renuncia, el abandono de cargo, la partida de nacimiento cucuteña, calle, calle, calle y ¡zuaz! y Maduro caería en 6 meses. Pasaron los días y su  embriaguez parlamentaria se convirtió en un enorme ratón. Nunca antes vi dilapidada una victoria como lo hizo la MUD con la única que ha tenido en los últimos 17 años. En medio del reguero promesas rotas y botellas vacías, ahora la MUD, saca otra vez una carta amarillenta que lleva siempre asomada bajo la manga: La Carta Democrática.

Esa carta desgracia puño y letra de…

Luis Almagro, desde que llegó a la secretaría general de la OEA, no ha tenido otra misión que aplicar la Carta a Venezuela. Miren que en nuestro continente ha pasado de todo, y Almagro, cuando no está pegado el Twitter despotricando contra el gobierno chavista, está pegado a Aznar, Uribe, Marcos Rubio, Alejandro Toledo -que quién sabe dónde andará-, Lilian Tintori, Luís Florido, y cuanto vocero de la MUD se quiera montar en un avión -y todos quieren- dando declaraciones y conferencias -adivinen- contra el gobierno chavista.

Lo de Almagro con Maduro es personal. Se conocieron como cancilleres, compañeros de la misma causa, por cierto, hasta que Almagro se salió del cauce y se desbordó por la derecha. Almagro parece resentir que Nicolás llegara a la presidencia de su país antes que él del suyo. ¡Qué sé yo! Vainas de esa gente cuyos complejos los llevan a perder los estribos y la vergüenza.

Con Almagro, la MUD siempre desatinada, siempre floja, busca que alguien desde afuera les haga el mandado. Qué descaro, con el realero que les han dado, “give me money, give me money” -decía Ramos Allup, según cuenta el ex embajador Brownsfield en los cables de la embajada gringa en Caracas wikilikeados. Se rumbearon esos reales, no sin dejar un reguero de muertos y heridos, no sin sembrar miles de sueños rotos en su gente, hasta el fracaso siempre, a hasta la desilusión, hasta el a mi qué me importa.

Así, la dirigencia de eso que llaman MUD habla sola, poniendo todos sus huevos en la cesta de la OEA, y a la señora de El Cafetal le importa tres pitos esa carta, lo que sí le importa es que los huevos están por la nubes culpemaduro que no deja que el empresario huevero gane lo que tiene que ganar, porque nadie va a trabajar a pérdida, o algo así…

Y dale con la Carta y las giras 5 estrellas de los voceros opositores, porque de aplicarse, dicen, desprestigiaría al gobierno a nivel internacional, como si ya los medios hegemónicos no se hubieran encargado de esa parte, desde Chávez hasta hoy. Como si las mañanas noticiosas en España no fueran un rosario de chismes sobre Venezuela, como si CNN no llenara sus horas ConcluTumbando a Maduro, como si el Washington Post y el New York Times, no hubieran alertado a la opinión pública gringa sobre la terrible amenaza inusual y extraordinaria que es Venezuela para ellos, no importa que no sepan por qué, ni cómo.

La verdad es que el impacto de la aplicación de la Carta Democrática sería poco o nada. Lo malo es que ésta es una pieza más en el rompecabezas de la intervención extranjera. Puestas las piezas de la manipulación mediática, ahora vienen las piezas institucionales: aquí entran el saco de complejos de Almagro y sus panas de la MUD que, moviendo sus colitas, aplanan el camino que ya vinos recorrer en otros países que se han negado a ser “perritos simpáticos echados en la alfombrita”.

Insisto, después les dices cachorros del imperio y se ofenden.


La Era del Perrito

 

sin-titulo

 

 

¡A ver, a ver, a mover la colita! –canta Pedro Pablo Kuczynski, en su reciente gira por los Estados Unidos.

PPK -así bautizado por el marketing político para hacer más potable su complicadísimo apellido-,, afirmó, en la Universidad de Princeton, durante su ponencia, “A New Age for Latin America” -Una Nueva Era para América Latina-, que los Estados Unidos ve a América Latina “como un perro simpático que está durmiendo en la alfombrita y no que genera ningún problema”. Claro, con la preocupante excepción de Venezuela, que se niega a ser perrito simpático y eso daña la imagen de la región. Dicho esto, PPK, no pudo reprimir su perruno deseo de ir a olerle el culo a un  miembro de la directiva de la universidad que ese mismo día lo condecoró con una reluciente  medallita, de esas que dicen que ese perrito no es peligroso porque está vacunado contra la rebelión -perdón- contra la rabia.

Un “perro simpático durmiendo en la alfombrita”, chiquitica la alfombrita, confinado a ese pedacito aunque sea dueño de una casa enorme. Allí, mansito, más que mansito, dormido. Mejor dormido, sí, porque allá en el Norte ya saben que despiertos somos un dolor de cabeza, porque nos da por reclamar lo que es nuestro por soberano derecho. Simpático el perrito domesticado. Esa es la nueva era de América Latina que proponen, Kuczynski de la oligarquía continental.

La nueva era que enfrentamos los movimientos nacionales y populares de todo el continente, es la era del cinismo, donde las incoherencias las maquillan los medios y las marramuncias también. En esta era vemos a Macri despedir a cientos de miles de empleados públicos, “porque no hay dinero, ya saben, el desastre financiero que dejaron los K, sin contar con lo que se robaron…”, pero crean nuevos cargos con sueldos millonarios para los amiguis del club. O lo vemos eliminado planes de medicinas gratis para los abuelos, porque no hay dinero y bla, bla, bla… a la vez que le perdona a su papá una deuda de 4 mil millones de dólares que tenía con el Estado. Vemos en vivo y directo repartición del país entre un clan de amigotes y transnacionales, la aniquilación de los planes sociales que en campaña -igualito que Capriles aquí- juró que no iba a eliminar sino que los iba a mejorar.

Y vemos al equipo de corruptos que tomó el poder el Brasil endosándole sus delitos a Dilma, dando lecciones de honestidad y democracia. Los vemos retrocediendo a los nefastos años noventa, a tiempos que creímos superados y si seguimos creyendo vainas nos convertiremos en creyón.

Y vemos al presidente de apellido impronunciable de Perú promoviendo sin pudor alguno la idea de una America Latina sumisa, echada en una alfombrita con un simpático lacito de mierda en la cabeza.

Vemos todo esto y no hay escándalo, por el contrario, hay que alegrarse porque a Kuczynski lo condecoraron los gringos y a Macri lo recibió el Borbón.

Vemos a todos estos cínicos atacar al gobierno de Venezuela por negarse hacer lo que ellos perpetran contra sus países, y vemos quienes son sus aliados aquí, en Venezuela, y no hay que ser un genio para deducir que dos más dos son las cuatro patas de la Era del Perrito que nos quieren imponer.

Después les decimos cachorros del imperio y se ofenden.


Luces, cámaras, glamour

 

lilianmacri

 

Mauricio Macri viajó a España en visita comercial -perdón- oficial, unos días después de  haberle perdonado a su padre los 175 mil millones de pesos que éste le debía Estado Argentino. Si eso no era para sacarle punta, dígame usted, señor periodista… Pues no, los grandes medios posaron su fino ojo periodístico en la elegancia de Juliana, la Primera Dama, empresaria también, cuya firma Cheeky emplea mano de obra esclava -el secreto del éxito-. Pero eso son detalles menores. Lo importante es su vestuario, ese traje rosa humo delicadamente bordado que, si bien no opacó a la reina Letizia, dejó bien claro que Juliana es también una reina, pero en Sudamérica, que merece salir de sub desarrollo y tener también sus monarcas.

Y pensar que eran esos mismos medios los atacaban a Cristina porque tenía una cartera Louis Vuitton. ¿Se acuerdan?

Pero sigamos en la actualidad de los noticieros que nos informan para que sepamos qué pensar, y pensemos que la visita de Macri a España es buena, no solo para a los argentinos, que están mostrándole al mundo que en su país no todos son ordinarios como Maradona, sino para los venezolanos decentes y pensantes; porque Macri es panita de Lilian Tintori, invitada especial aquel día que Mau ganó las elecciones. Había que verlos bailando aquella victoria, soñando con una igual en Venezuela, en todo el continente. Tanto que Lilian olvidó sostener su pose de modosita y sufrida defensora los privilegios humanos que todos conocemos… Decía que Macri levantará la voz, porque Venezuela merece un cambio como el de Argentina, pero eso sí, no se diga que el “cambio” son cientos de miles de despidos, privatizaciones, tarifazos, y ni hablar de la venta del país al FMI, ni de la entrega a los Fondos Buitre a cambio de jugosos negocios personales del presidente y sus amigotes, ni de los recortes a la salud, a las pensiones, a la educación, de la eliminación sistemática de todo lo que huela a plan social. No, no hablemos de eso. Hablemos del traje de Juliana, tan linda…

Así, cuando Macri declara que es inconcebible que “alguien vaya a la cárcel por expresar opiniones diferentes a las que tienen los que deciden”, nadie piensa en la desaliñada Milagro Sala, sino en Leopoldo López que, será un delincuente, pero es rico y tiene una esposa linda, como Juliana.


La esperpéntica gira de Borges

 

el-presidente-de-la-asamblea-nacional-de-venezuela-julio-borges-se-reune-con-el-presidente-de-la-camara-de-diputados-de-brasil-rodrigo-maia

 

En un tour de cinismo, luego ir a Brasil, donde fue a hablar de “democracia” con el canciller del gobierno golpista de Temer, el ¿venezolano? Julio Borges hizo escala en el Congreso de Colombia para avisarle a todos que Venezuela se ha convertido en un amenaza para Latinoamérica, “sobre todo para Colombia” -enfatizó- por el tráfico de armas, narcotráfico y la migración. En ese mismo momento, medio millar de colombianos cruzaban las fronteras huyendo del paramilitarismo que ahora se apodera de las zonas de donde, en cumplimiento de los acuerdos de paz, se ha retirado la guerrilla.

En en congreso del país que tiene el deshonor de ser el mayor productor de cocaína del mundo, Julio Borges acusó a Venezuela de ser un narco estado: “el gobierno de Maduro ha convertido a Venezuela en un santuario criminal para el desarrollo del terrorismo y del narcotráfico, actividades que se desarrollan en Venezuela bajo la mirada complaciente del gobierno”. Y no solo eso, sino que también habló de la violencia, buena parte de ella en manos de “grupos paramilitares, patrocinados por el Estado, armados por el Estado, con licencia para delinquir, siempre y cuando juren lealtad a la revolución y persigan a quienes piensen distinto”  Desde sus curules, los uribistas, panas de Borges, en un alarde de cinismo, se hirieron los horrorizados.

Borges, el matemático, afirmó, sin que se le despeinaran las cejas, haber sido electo por “14 millones de venezolanos, el 75% de la población electoral”. Y por eso, en nombre de esa millonada de electores imaginarios y cagándose en nuestra soberanía, fue a Colombia a hablar de “la urgencia de un proceso de liberación al cual venimos a pedir su ayuda”, para que hagan otros países lo que la oposición venezolana no ha podido hacer: Salir del chavismo. “Llegó el momento en que las cancillerías y los parlamentos de los países vecinos se involucren en una salida democrática para mi país” dijo, y el senador Uribe, al que le faltaron cojones -el dice que tiempo- para iniciar una guerra contra Venezuela, asintió complacido.

Y hablando de guerras, Borges aprovechó el viajecito para criticar allá, en el congreso de otro país, las gastadera en armas del Gobierno Venezolano. Y fíjense cómo son las cosas: Si, en los Estados Unidos, un diputado hiciera eso mismo que hizo Borges en el congreso colombiano, acabaría, condenado por traición a la Patria, con una inyección letal clavada en el brazo.

Borges usó la palabra democracia hasta desteñirla, invocó nuestra Constitución y juró estar hablando en su defensa, como si él no hubiera sido uno de los que se la pasó por allá atrás el 11 de abril de 2002. Habló de corrupción el tipo que fundó su partido con un cheque de PDVSA. Julio cree que con depilarse las cejas no vamos a saber que es el mismo de entonces. Aunque, debo admitir que por momentos dudé si era él mismo porque hablaba con un sospechoso ceceo paisa.

Ceceando, acusó al gobierno chavista de generalizadas persecuciones y violaciones de derechos y recordó añorante los tiempos idílicos de Rómulo Betancourt, obviando, entre tantas barbaridades, que entonces, el que se metiera a conspirar en los cuarteles, como lo ha hecho Borges todos estos años, no era “recibido con serpentinas y confetti, sino con plomo”.

El discurso de Borges fue tan cínico, tan cobarde, tan cargado de traición a la Patria, que los medios, esos mismos medios que han sido capaces de magnificar el enano discurso político de un reguetonero con nombre de tortilla maíz frita… decía, que esos medios prefirieron hacerse los locos y dejar que aquello pasara por debajo de la mesa (de la Unidad que se está desarmando).

Fue tan esperpéntico el ya esperpéntico Borges que desde regresó de Colombia, no ha hecho sino tratar de explicar que lo que hizo no fue lo que hizo.