De la bondad que no contamos

Gente

 

 

A Oscar le dieron un tiro, justo después de que Eugenia me había regalado un pan que ella misma había hecho. Casi no tuve tiempo de agradecer a Eugenia su gesto solidario porque un malvado vino a robarnos y Oscar se llevó la bala por querer salvarnos.

Un disparo y la maldad desapareció por la esquina, y la calle entera se llenó de vecinos que me me sostuvieron el alma mientras veía a Oscar doblar la otra esquina, rumbo al ambulatorio, gracias a Eugenia, Meteoro con adrenalina que, a pesar del dolor de los golpes que le dio el malvado, voló con mi amor herido.

En el ambulatorio, una pareja de doctores jovencitos se subía a una ambulancia, rumbo al hospital, con Oscar mal herido, “¡no te duermas, Oscar! Ya llegamos”. El camillero abriéndose paso por el pasillo con la vida de Oscar en las manos.

La sala de emergencia recibió a Oscar, que seguía contando chistes porque no sabía que la cosa era tan grave. Allí, el equipo médico de guardia, los ojos lindos de la anestesióloga que Oscar memorizó antes de quedarse dormido. Lindberg, el enfermero que tomaba mis manos heladas y me me predecía que todo iba a estar bien. Allí viví el milagro de encontrar ternura en un lugar tan improbable, donde no hay tiempo sino para pelear con la muerte.

Una reacción en cadena, un gentío que, aún sin conocerse, aunque quizá nunca se vayan a conocer; dedicados a corregir con su bondad la maldad de un solo malvado. ¡Ganamos!

Casi un año después, Oscar y yo, a menudo nos encontramos recordando con alegría los días más difíciles de nuestra vida. La alegría de la encargada de llevar la comida a los pacientes que le entregaba la sopita a Oscar diciéndole: “Aquí te traigo tu pabellón”. La taxista que no me cobró. El enfermero que nos quitó el miedo y puso a Oscar a caminar. Las enfermeras, periquitos alegres en bandada, sanadoras del alma. El asombro de los ojos aguados de la anestesióloga al encontrase con Oscar vivito y coleando. La lección de amor que nos dejó Mari, la señora que cuidaba a su vecino, a un viejito huérfano de familia, en la cama de al lado. El abrazo apretado del muchacho de la Guardia del Pueblo con quién compartía te frío, angustias y esperanzas…

Millones de historias que dicen lo que realmente somos y que nos negamos, por contar, eso sí, las historias de unos pocos malvados.

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23 comentarios on “De la bondad que no contamos”

  1. Oswil dice:

    Primera vez que voy a contrariar a Carola, No lo que vemos a diario,seguramente se presenta esa situación pero solo cuando de “panas” se trata.. Desde siempre lo que uno ve es algo innombrable y detestable en esos ambientes

    • Carola Chávez dice:

      Es una historia que viví y la cuento tal como pasó. La mayoría de la gente que nos ayudó con tanto amor y dedicación eran perfectos desconocidos. Y es eso lo que no vemos porque lo malo no nos deja ver. Los buenos somos mayoría, y por mucho!

      • Lagunita Express dice:

        Tal vez nos hemos acostumbrado en los últimos meses a punta de bachaqueros hijos de p….., corruptos favoreciendo a corruptos y pueblo jodiendo al pueblo a que no hay detrás de esa maraña de muérganos un pueblo noble, valiente, arrojado….Ese al que Chávez catalogaba de “sabio” y Alí de “paciente”….Si existe ese venezolano gentil, solidario, echao pa’ lante y negándonos a rescatarlo es que corremos el riesgo de perderlo….Así somos, no nos dejemos influenciar por la mala vibra de unos cuantos! Salud Perola…

      • Ricardo dice:

        Se lo dice uno de los Buenos que trabaja salvando vidas en un hospital donde no queda tiempo si no para lucharán por salvar vidas. Un abrazo Carola de parte de un Residente de segundo año de Medicina Interna con Actitud Chávez ante la vida

      • sonia vasconcelos dice:

        ES CIERTO CAROLA , YO QUE TRABAJO EN UN HOSPITAL PUBLICO SE QUE ES TAL CUAL COMO LO CUENTAS MAS SIN EMBARGO. LA GENTE SE ACOSTUMBRA A LO MALO LO FEO, DETRAS DE CADA PACIENTE HAY UNA GRAN HISTORIA DE AMOR Y DE SOLIDARIDAD, REALMENTE LOS VENEZOLANOS@ SOMOS ASI Y SOMOS MUCHOS , TE BARAZO!

  2. Maria Blanco dice:

    Cónchale Carola! Me hiciste llorar con este relato. Es verdad nos quieren robar la ternura que tenemos la mayoría de los Venezolanos. Como decía Facundo Cabral “Una bomba hace más ruido que mil caricias”

  3. Carlos Romero dice:

    Un abrazo Carola, conozco lo que viviste porque, exactamente hace nueve meses, viví lo mismo con mi esposa. En Dios confío y espero

  4. gabriel Planas dice:

    Esta y las parecidas son la realidad cotidiana que nos mantienen los sueños y alivian la carga de luchar por un mundo mejor, cada día. Gracias Carola por tu ternura y la alegria que frecuentemente nos regalas con tus escritos.

  5. Maritza Pirela dice:

    lloré leyendo tu relato, eso si somos carola puro amor y sentimiento generoso

  6. Favi dice:

    Carola…. lloré, reí y recordé…. Somos así, a pesar de los bachaqueros, a pesar de los especuladores, a pesar de la guerra que nos mantienen desde hace años, somos así hechos de Bondad, ternura y solidaridad. Un abrazo inmenso 😀

  7. blanca dice:

    me llego al corazón y siento ganas de llorar con estas reflexiones de la historia de Oscar, somos grande Carola , soy enfermera y de eso se trata de mucha ayuda , bondad y solidaridad.

  8. JESUS dice:

    Ojala lleguemos a un punto en el que todas estas historias, ademas de ser visibles y tangibles, sean cotidianas entre nosotros. Me alegra muchisimo leer a un doctor en estos comentarios, sus palabras me dan alegria y me dicen que si estamos aqui y en todas partes, dispuestos a dar lo mejor por este grandisimo y hermoso pais…. Que aunque nuestro comandante ya no está fisicamente con nosotros, sus palabras en su ultima presentacion en el cierre de campaña estan internalizadas por todos… Cada uno de esos actores de este magnifico relato era él, nuestro gigante demostrándonos con hechos que sigue aqui, no solo con nosotros sino dentro de nosotros, en nuestro pensamiento, nuestras acciones y en nuestras vidas.

  9. Chuchito Sanoja dice:

    Querida Carola:

    Con tu escrito “DE LA BONDAD QUE NO CONTAMOS”, cambiaste mi domingo y mi tristeza de siempre, aquella que no acepta la ida sin regreso de mi amado hijo Bernardo después de 15 meses de agonía en hospitales y emergencias de todo tipo.

    Hoy cambiaste todo en mi, me hiciste recordar al ejército de seres humanos que aportaron minúsculos detalles gigantes, de aquellos que nos hacen decir “por esto sí vale la pena vivir”.

    Me hiciste ver que son muchos, muchísimos los seres humanos que nos aportaron tibiezas que curan, palabras que alivian, miradas de amor, palmadas que impulsan, abrazos que quitan dolores y muchas otras bondades que no contamos..

    Sigue contándonos, porfa..

    Enviado desde mi iPhone

  10. doviana leon dice:

    Carola!!!! NO sabía que pasaste por este gran susto!!!! Te mando un abrazo y me alegra mucho que Oscar este bien. Es bueno saber que fueron bien atendidos por gente buena y con la misma sensibilidad que uno!!!! Un abrazo grande, espero verlos pronto!!!! TQM

  11. Esther Iturriza dice:

    Es una demostración de que somos en esencia buenos, el entorno nos daña, en algunos casos; en otros, logramos superar las circunstancias y hacer a los otros beneficiarios de nuestra alma generosa.
    Por cierto, tu texto cuenta muy bien la historia. Te felicito.

  12. carlos rodriguez dice:

    Un cariño grande Carola para tì, las niñas y el Gordo.

    Abrazos suaves, de los que verdaderamente llegan al corazòn.

    Carlos Rodrìguez Ochoa

    Hosp. Cadiològico Infantil.

    ________________________________

  13. Elena Malosetti dice:

    Asi es Carola! Trabajo en un Hospital público y a toda honra. Esas situaciones son frecuentes y notablemente, en estos tiempos tan difíciles, es cuando mas se ve la solidaridad y la bondad de los venezolanos. Te abrazo, amiga. No me conoces, pero en cuanto te comencé a leer, hace un par de años, fuiste mi amiga.
    Elena. (Rayos X. Hospital Lino Arevalo de Tucacas)

  14. marilin89 dice:

    En octubre de 2009, durante una graduación de médicos cirujanos, Chávez dijo, ante la necesidad urgente de consolidar el Nuevo Sistema Público de Salud: “Por encima de los problemas y las dificultades, de las fallas, los viejos vicios, que amenazan por todos lados, pero con el pueblo, con la voluntad y la participación de la mayoría de los médicos, médicas y especialistas, enfermeros, enfermeras, lo lograremos, lo lograremos!”.

    Tus palabras afianzan mi fe en esas convicciones y en la certeza del espíritu de solidaridad y entrega de nuestros profesionales de la salud. ¡Muchas gracias, Carola! 😍


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