La porquería que no somos

 

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La viveza criolla, ese defecto de origen que algunos llevan a cuestas con sumisa resignación, con pena ajena; porque la viveza criolla siempre la practica el otro, un vecino, un primo de un cuñado, una señora por ahí. La culpa de todos nuestros males, “porque este país es maravilloso, lo malo es su gente”. Como si un país no fuera la gente que lo habita. Como si un país solo fuera una serie de hermosos paisajes que no merecemos porque somos una porquería.

La imagen del vivo criollo es tu viva imagen, un venezolano común y corriente que tiene a este país hecho pedazos porque se comió una luz, porque tiró un papel en el suelo, porque se llevó un lápiz de su oficina. Una imagen generalizada de lo que mayoritariamente no somos, un mito que ubica las “culpas” donde no van.

El vivo criollo nunca es un tipo, digamos, como Lorenzo Mendoza o como Juan Carlos Escotet. Ellos no son vivos, son el “sector productivo del país”. No importa cuán vivos sean, no importa que una sola de sus vivezas sea incalculablemente más dañina para el país que la suma de todas la vivezas de todos los vivitos de a pie. No importa, los tipos como Lorenzo, Juan Carlos o sus amigos son ejemplos a seguir. ¡Bachaquea, pequeño emprendedor, porque Polar todos somos! ¡Raspa tu cupo, que Banesco está contigo!

Grandes empresarios y banqueros que compran voluntades, que tuercen y violan leyes para que el vaso no se desborde y humedezca a los de abajo, tal como dice su perversa teoría del goteo, mientras que, con campañas institucionales, instalan en el imaginario colectivo que ”es fácil ser un buen ciudadano”, que los vivos no son ellos, sino que somos nosotros, que también como que somos pendejos.

Porque un pueblo defectuoso no puede salvarse a si mismo, se impone la idea de tulela conjunta por parte de la empresa privada, los grandes vivos que no vemos, y de países de esplendorosas fachadas, eso sí, con toneladas de basura escondida bajo sus mullidas alfombras de civilización.

En momentos de crisis se aviva el mito, destacando la viveza sobre millones de historias cotidianas de decencia, solidaridad y trabajo, protagonizadas por la inmensa mayoría de los venezolanos, muchos de ellos negándose su propia historia por empeñarse a ver el dedo de los grandes vivos que, convenientemente, señala a los vivitos.

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10 comentarios on “La porquería que no somos”

  1. EXCELENTE y al punto. Cómo luchar contra ese síndrome de viveza? Desde el Simoncito es lo único que se me ocurre y DEFINITIVAMENTE desde el hogar. Mamá y papá a diario recalcando valores, si ellos no son bachaqueros también, que ABUNDAN lastimosamente.

  2. Lamentablemente la viveza criolla de los otros es lo que lograron imponer aquellos vivos criollos, incluso creando una Ley futurista que perdona todos los pecados cometidos hasta el día que los vivos superen a los vivitos usados para sacarlos del poder a los no tan vivos..

  3. ramon maldonado dice:

    excelente articulo, me gusta como escribes, siempre dando en el clavo con tus comentarios,

  4. Nelson Rafael Mendoza Jimenez dice:

    FELICITACIONES CAROLA, QUE GRAN RADIOGRAFÍA HAS HECHO DE “LA VIVEZA CRIOLLA”, TODOS DEBEMOS MIRARNOS EN ELLA.

  5. marilin89 dice:

    Rescato una frase de este artículo buenísimo: “Porque un pueblo defectuoso no puede salvarse a sí mismo”, Precisamente, con base en esa premisa, se infunde la peor de todas las sensaciones: la de la indefensión combinado con el sentimiento de culpabilidad; esto, través de todos los medios de los que disponen para producir una escasez artificial, inflación, incertidumbre y temor. Se hace vivir y “ver” el deterioro, pero no el físico, sino la visión de ser y estar ante el mundo, la idea de que el presente es el caos y que con este infame gobierno dictatorial que te hambrea, tus expectativas futuras no tienen modo de realizarse.

    Es inculcar una indefensión que arropa la conciencia, diariamente martirizada por propaganda mediática, slogans, publicidad, para proyectar las dimensiones más oscuras de los “defectos” del pobre, del negro, del tierrúo, ante el cual no pueden disimular sus expresiones de asco.

    Esos que por no tener conciencia, por defectuosos, solo responden a la realidad social de la pobreza. Hacer sentir el deterioro, genera el derrumbe y con ella, la deserción. A cambio, pretenden que la gente se identifique con los símbolos de la prosperidad, las expectativas de éxito que ellos representan, pero inalcanzable mientras gobiernen en el país los chaburros, únicos culpables del deterioro de nuestro sentido de pertenencia, de prosperidad y seguridad que ellos sí garantizan. ¿Quiénes? Los “salvadores”, los que retuercen la realidad a su favor atropellando a quien se atraviese.

    Pero apostar al caos y a la desesperanza tiene un alto costo político porque asesina la ética. Y es que este pueblo ya no es el mismo, ahora somos protagonistas de nuestra propia historia, que es lo mismo que decir de nuestras propias vidas y tenemos el poder de decidir por nosotros mismos. Eso lo hemos tocado con las manos durante estos años revolucionarios.

    Con Chávez, con nuestra revolución, recuperamos la esperanza y la vivimos en el coraje con que asumimos los ataques, en el respeto del principio de no caer en la trampa de un discurso político incendiario y golpista, en el presenciar a diario cómo se estrellan contra la Constitución. El pueblo venezolano sabe muy bien quién está cerca y quién le habla desde lejos. De toda esta guerra inmisericorde saldrán como hasta ahora: derrotados. Tenemos muy claro que no necesitamos salvadores.

    Gracias, Carola, por este tema tan oportuno en momentos en que han querido, sin lograrlo, difamar mundialmente a los venezolanos.

  6. Héctor Enrique Castillo dice:

    Excelente artículo para compartir con nuestro entorno y reflexionar.Cuántos de nosotros no hacemos esto? Debemos ser coherentes con lo que pensamos y hacemos.

  7. Alex Blanco dice:

    “Lo que mayoritariamente no somos”. Pásate por las estaciones de Los Cortijos o El Silencio tipo 7 am o 5 pm y verás que lastimosamente te equivocas. Vamos, que sólo son míseros 4 Bs. lo que cuesta el pasaje, no importa si no pago. Curioso que nombres a Lorenzo Mendoza o a Escotet pero dejes por fuera a ese General dueño de Industrias Diana (él sí es pueblo, supongo), como máximos reresentantes de la viveza criolla. Porque no eres vivo si ondeas la bandera de la revolución, si matraqueas en nombre de este gobierno. Curiosa clasificación, Carola.


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