Si los perros hablaran

wet-dog-1

La semana pasada ocurrió un hecho que alborotó la redes sociales y de ahí a los grandes medios fue solo un brinco. Cotufa, una perrita poodle, había muerto luego de ir a la peluquería canina. En cuestión de horas la perrita se convirtió el en tema principal, en la tendencia, como se dice en esos medios, y siguió siendo tendencia por más de cuatro días. Nunca, en la redes,  vi un acto de apoyo tan cargado de emociones desbordadas… Miento, en diciembre vi algo similar, cuando Kamila, una perrita schnauzer, se perdió entre aeropuertos, cuando viajaba con su familia por navidad.

En las redes, a diario, uno ve peticiones de ayuda para niños con algún problema de salud tremendo, o para encontrar a abuelitos con alzheimer perdidos, tragedias humanas cotidianas que requerirían toda nuestra atención y nuestro apoyo, pero, al parecer, no son tan importantes, ni tan dolorosas como para convertirse en tendencia, y menos en noticia, como el caso de una perrita.

En medio del torbellino emocional que causó la muerte de Cotufa, hice esta reflexión tuitera que generó como respuesta, casi instantánea, decenas de insultos y alguno que otro mensaje que pretendía ser un argumento: “Lamentablemente -decía uno de ellos- los humanos usan las enfermedades para estafar a la gente, mientras que los perritos no hacen eso.” Era como si la mismísima Cotufa, desde el cielo canino, estuviera publicando clamores de justicia en las redes sociales.

Entre los insultos, recibí una solicitud de ayuda para una persona con cáncer e inmediatamente la puse a rodar. Esperé media hora a ver si alguno también la apoyaba enviándola a sus seguidores. Es aquí cuando tenemos que insertar un doloroso sonido de grillitos: Cotufa: 4 millones de menciones en Twitter, humano con cáncer: 4.

Y más aún, si nos medimos en causas caninas, el perrito cacri que estuvo perdido un mes en los túneles del metro y que tuvo lo suyo en las redes sociales, no le llegó ni a las pezuñas a la tragedia de la perrita poodle con lacito. Clasismo perruno.

Las causas donde chapotea la superficialidad pican y se extienden y sirven para que algunos crean que están “poniendo su granito de arena”, eso sí, tecleando desde un sofá. Es así como salvan osos polares en el ártico denunciando por Facebook que el calentamiento global los está matando, esto mientras matan el calor caraqueño con el aire acondicionado prendido a toda mecha. Así denuncian la crueldad de las corridas de toros mientras se zampan una hamburguesa de res, y es que como los perritos, hay vacunos más vacunos que otros y además, uno tiene que comer…

Pero volviendo a la perrita: algunos enardecidos justicieros saltaron de realidad virtual de las redes sociales a la realidad de la calle, saltaron de la solidaridad al acoso y la amenaza a las personas que trabajan en la peluquería de la perrita. ¡Malditos humanos! dicen estos animalistas salidos de órbita, sin darse cuenta que, no solo andan erguidos sobre sus dos patas, sino que muestran en patota tantas de las peores cualidades que critican de la humanidad.

Cuando hablamos de maltrato, algo que nadie parece notar que tenemos miles y miles de perros en apartamentos que hacen pupú y pipí a la hora que sus amos los sacan. Tenemos perros que pasan todo el día solos, encerrados “en la cocina porque cuando me voy se porta muy mal”, animales de manada aislados que desbordan besos cuando su amo llega al final de la tarde. Perros guardianes, entrenados para ser bravísimos, que pasan el día amarrados y solo en la noche disfrutan de un ratico de libertad, siempre rodeada de muros.

Y tenemos, sí, negocios que giran en torno a nuestro concepto torcido de cariño. Entonces tenemos perros que se quedan un montón de días en un “hotel” perruno, cuyas suites no son más que pequeñas jaulas lejos de todo lo que él conoce y quiere, mientras sus amorosos dueños salen de vacaciones y se quedan en un hotel de verdad, verdad. Tenemos boutiques, jugueterías y por supuesto, tenemos peluquerías caninas. Estos establecimientos comerciales existen, no para satisfacer las necesidades de los perros sino las deficiencias de sus dueños. Ningún poodle quiere tener ese corte de pelo ridículo de motitas, ningún perro peludo quiere moños con lazos, siempre rosados. Nadie me puede convencer de que un perro que deba ser dopado con fármacos para ir a la peluquería está siendo bien querido por sus dueños. Querer a un perro comienza por respetar su condición. Los perros no quieren peinados cuchis ni camisitas ni sombreros, y -¡por el amor de Snoopy!-  los perros no son bebés, son perros y quieren ser tratados como tal, nada más.

Y en el boom del mercado canino, no podemos olvidar el peor negocio de todos, el que reduce a nuestro “mejor amigo” a la categoría de mercancía, la compra y venta de cachorritos, que contradice la consabida máxima del “cariño verdadero”.

El trato general que les damos a nuestros perros domésticos, a esos que queremos tanto, es contrario a su naturaleza, nuestros amados canes, señoras y señores, viven en condiciones sub perrunas y eso es una forma de maltrato, una arrogante y humana forma de dominación. En fin, que si nuestros perros hablaran, dirían que se nos explotaron las cotufas.

Anuncios

7 comentarios on “Si los perros hablaran”

  1. Mailyn Rondòn dice:

    Muy bueno, como siempre tus relatos con sarcasmo y realidad real. En particular, no soy amante de ningún tipo de “mascotas”, creo que los animales merecen respeto. Saludos estimada Carola. Un deleite leerte!!

    Dios te Bendiga

  2. arisabelyaya dice:

    Lo peor Carola es, donde estaban los defensores de Kotufa cuando fueron asesinadas muchas mascotas (incluídos gatos y perros) por intoxicación masiva, provocada por Dog Chow (un producto de Purina/Nestlé) en febrero de 2006, no recuerdo que hayan ido a quemar la fábrica, o la semana pasada no supe que fueran a Pharma a linchar a nadie por los medicamentos acaparados y vencidos desde el virus del Chikungunya, el cual también provocó la muerte de compatriotas en 2014… Si estas reacciones fuesen contra los bachaqueros, buhoneros y “empresarios” otro gallo cantaría.

  3. margie dice:

    saludos Carola, tienes toda la razón, hace tiempo adopte un gatito callejero que llego a mi asa al cual le coloque sus vacunas y sus medicamentos recetados, mas no quise castrarlo pues, por mi falta de experiencia en esto pensé que era causarle un sufrimiento,por lo que cuando creció, en las noches bajaba(vivo en un apto) y hacia sus necesidades y luego subía. lo tuve desde el 2008,hasta que el año pasado con las guarimbas, montaron unas barricadas frente a mi edificio y en una de esa noches, cuando los delincuentes (pues no tienen otro nombre) les daba por hacer explosiones ,tiros y otros mi gato desapareció. Comentan algunos vecinos que hasta lo sacrificarían. Hasta la presente no supe mas de mi felino.Entonces en que quedamos!!!

  4. rmartinezg dice:

    Por una vez en la vida – yo sabía!; ese infinito enamoramiento de 500 megavatios que te tengo iba a verse empañado por una caída de tensión. (En realidad no llega ni a bombillo de linterna mi observación). Me llama la atención como obviaste un factor importante de la fama de cotufa: el morbo enfermizo de la sociedad civil. Ese morbo de quien quiere recrearse en el vómito de la tragedia y luego cubrirla, cual pastelado, con las heces de una justificación humanitaria. Ese morbo que lleva a cientos, miles de estúpidos a tomar partido, o defender, el caso de una perrita muerta. Deberían encerrarlos a ver las fotos de los niños de Gaza o Kosovo, o Siria para ver si son capaces de jerarquizar la importancia de lo que sucede con la humanidad.
    Por lo demás, por todo ese amor que te profeso: te perdono (no me queda otro remedio) para que sigas dándome tanto solaz y esperanza revolucionaria.
    Y conste que para mi, mis perros son mis hijos…(para no decir que mis hijos son mis perros..)!

    Ricardo Martínez

  5. Juán Palacios dice:

    Debo ser muy estupido, pero tus comentarios y sarcasmos me parecen geniales.
    Saludos

  6. Nelson Rafael Mendoza Jimenez dice:

    Buen dia Carola, en total acuerdo al contenido de tu artículo y te respaldo. Estamos viviendo “el mundo al revés”.

  7. Beatríz Duque dice:

    Excelente, excelente, excelente!!! Totalmente de acuerdo.
    Ahora bien, debo decir que, como no me conecto muy seguido a las redes, si veo un rato televisión algunas mañanas que estoy en casa. Y fue en el programa “Tves en la mañana” donde me enteré del asunto de Cotufa. Le dedicaron un segmento completo en la sección “Consejos Legales”. A otros asuntos importantes para el país y la opinión pública los despachan volando… Incongruencias más, incongruencias menos… Total, estamos en un país chevere!!!


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s