Yo también fui de izquierda.







Hay un tipo de opositor que pica mi curiosidad. Lástima que son de los que lanzan su “No es no” seguido de un portazo, por lo que mis preguntas quedan colgando en el aire y del aire al papel, a modo de mensaje en una botella, a ver si alguien me aclara quiénes son estos que, desde la más furibunda y reaccionaria derecha, se llenan la boca diciendo “cuando era joven fui de izquierda”, como quien dice cuando tu vas yo ya vengo.

Esa frase que silba entre los dientes apretados de una sonrisa rabiosa me desconcierta: ¿Qué quiere decir “ser de izquierda” para estos ex izquierdistas? Acaso una manera de fluir con el tiempo, las modas y el son que se bailaba. Supongo que para algunos de estos jóvenes de los sesenta-setenta, la revolución era chic, pero eso sí, sin mojarse mucho, apoyando el mayo francés, pero gracias a Dios que París no queda aquí; leyendo Farewell, dejándose una barbota y tirando piedras por aquí y por allá… Si se trataba de una jovencita, ser de izquierdas implicaba la liberación de las tetas del yugo del sostén, seguida de la liberación del cuerpo del yugo de la virginidad ¡Así cualquiera es de izquierda!

Supongo que estos que fueron de izquierda, cuando creían que lo eran, se estremecían ante las injusticias que cantaban Mercedes, Pablo, Silvio y Alí mientras sorbían Cuba Libres en un bar de mala muerte que estuviera de moda.

Sólo de ese ser de izquierda sin compromiso ni profundidad pueden venir estos iracundos opositores que engavetaron la justicia social a favor de la comodidad de una adultez segura y sin sobresaltos. Ese ser de izquierda porque era la onda entonces es lo que los convierte en los más irracionales opositores, porque la moda de hoy dicta que la izquierda es niche.

Consecuentes con la inconsecuencia, hoy tiemblan de asco ante la imagen de El Che que una vez lucieron en sus pechos libres de sujetadores y otras molestias.

Alegan que las revoluciones les resultaron violentas, pero no les parece violento que el sistema que defienden deje un saldo de nueve millones de niños muertos cada año por falta de comida, así como tampoco es violento el uranio empobrecido, cortesía de El Pentágono, que envenena a fuego lento a los niños en Iraq. Y podría pasarme meses describiendo la violencia que ellos aceptan aliviados y hasta orgullosos, creyéndose vacunados contra las atrocidades que incluso invocan para su pueblo.

Afirman que la desigualdad existe desde que el mundo es mundo y luchar contra ella es síntoma de inmadurez.

Mis pobres opositores de sueños marchitos: Si ellos fueron de izquierda, yo soy la Infanta Doña Carola de Borbón.




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4 comentarios on “Yo también fui de izquierda.”

  1. Anonymous dice:

    A esos oposicionistas también les encanta decir que ellos votaron por Chávez en las primeras elecciones, como si eso fuera una patente de corso para que todas sus opiniones sobre el gobierno fueran estrictamente ciertas. Este excelente artículo me recuerda que antes de la segunda "coronación" de CAP, en el nazi-onal salió una página entera con las firmas de centenares de venezolanos dando su apoyo irrestricto a Fidel Castro a Cuba y a la revolución cubana, en ocasión de la visita de Fidel a dicha coronación, es una lástima que no se consiga hoy en día esa página porque ahí se verían nombres como Orlando Urdaneta, bobolongo Otero y todos los que salen todos los días por globovisión y medios escritos opositores hablando barbaridades de Cuba, de Fidel y por supuesto de los Cubanos. Basta nombrarles a Cuba y lo menos que sienten es un prurito intenso en el periné,del odio indescriptible de todo lo que tenga que ver con el hermano pueblo de Cuba. ¡Claro! en aquella época era "nice" era "cool" ser de izquierda, pero son éstos quienes se quedaron con ser oposición a todo, no importa lo que sea, si lo hizo o dijo Chávez hay que decir no es no. Como decía Orlando Barone (periodista argentino)(http://orlandobarone.blogspot.com/2010/01/como-evitar-el-complejo-de-inferioridad.html) de muchos pendejos opositores, no todos obviamente, pero si casi siempre los más habladores, los opinadores de oficio pues, los héroes y heroínas de la oposición,"cualquiera sabe que oponerse a algo, da más patente de INTELIGENTE que estar a favor" (por cierto les recomiendo el artículo antes reseñado). Así que Carola como siempre diste en el henry que digo en el clavo. Saludos.G Vecchini.

  2. Tremenda reflexión, desde siempre he tenido la misma idea en la cabeza.Sólo añadiría a los de izquierda que ahora dicen ser mas de izquierda que Chavez: "es que el no luchó como nosotros y llegó en un paracaidas". Supuesta vanguardia sedienta de protagonismo a los que la revolución se los llevó por el medio. Siempre lucharon por el poder, más no por la revolución.

  3. Carola.Si bien tu análisis es acertado tal es costumbre, una de las cosas que anima a estos ex, en mi humilde juicio, es la vergonnia que les debería dar a los américos, los pompeyoces,los petkoffes y otros ejemplares de esa fauna donde los haya, que tuvo que venir un teniente coronel provinciano, tropero y muy locuaz y les quitó, sin quizás proponérselo, esas banderas de revolución y cambio y a demostrar, sin margen de dudas, que todo era una componenda grotesca pero muy efectiva para mantener al pueblo venezolano sometido y desmovilizado a los diktats de los amos del valle.Mil besos, CarolaAngel

  4. Aquella izquierda que planeaba hacer la Revolución cuando la bomba Molotov venga con una sombrillita y una aceituna dentro.


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