Malls de libertad.






Cunde el pánico entre mis queridos opositores, crean desesperados grupos de choque en Twitter y Facebook, y no es para menos. Imagina que de un día para otro un decreto cambie tu modo de vida. Imagina tener que replantear toda tu existencia. Imagina no saber dónde meter a sus hijos adolescentes, cada día, después de las nueve de la noche, imagínalos en tu casas, ahí sentados en el sofá, queriendo ver televisión, o peor, queriendo conversar contigo.

El modo de vida de mucha gente se ha visto afectado con el ajuste de horarios de los centros comerciales -¡Perdón!- malls. Y es que los malls se han convertido en una especie micromundos sintéticos donde buena parte de nuestra sociedad nace, crece, se reproduce y muere.

Porque todo está en el mall: el gym, para estar en forma, el kiddie park, para que el niño no joda, las amigas, el cafecito, la última moda, árboles artificiales, clima perfecto, espacio libre de humo, Mc Donalds para los chamos, salad bar para nosotras, tiendas, tiendas y más tiendas, telecajeros everywhere, cines, bares, discotecas. Diversión para toda la familia, pero eso sí, cada uno por su lado. ¡Yujuuuuu!

Todo eso ha sido profundamente alterado de un zarpazo. A partir del 2 de enero los malls abrirán una hora más tarde y cerrarán a las 9 pm, lo que significa que sólo estarán abiertos al público desesperado durante diez horas al día. Se podrán imaginar las nefastas consecuencias de tan irresponsable y totalitaria decisión.

Según nos explican los expertos analistas, siempre prestos a explicar los atropellos del rrrrrégimen, los efectos de esta medida dejarán cicatrices imborrables en nuestra sociedad (de consumo). Las principales víctimas, al parecer, serán nuestros jóvenes que deberán buscar alternativas de ocio diferentes a ver vitrinas y deambular por los pasillos sorbiendo Coca Cola. Según explica al El Nacional el profesor universitario y sociólogo Amalio Belmonte Guzmán “Al ser expulsados de los malls a las 9:00 pm, buscarán otros espacios públicos en los que gozarán de menos seguridad”. Supongo que será porque el sindicato de malandros acordó no asaltar a los jóvenes eran ‘‘expulsados’’ del mall después de las 11:00 pm. Las afirmaciones de este profesor me dejan la certeza de que no hay sitio más seguro que un centro comercial. Que no hay lugar más adecuado para depositar a tus hijos que uno de esos hermosos templos del consumo y la vaciedad. Que, después de las 9 pm, no hay alternativas para los muchachos venezolanos, que no hay caimaneras del fútbol que montar, ni juegos de pelota, ni libros que leer… que no hay casas a donde ir, no hay familia con quien compartir, que la casa es el mall y los amigos son los robóticamente amables dependientes de Mc Donalds.

Siguiendo la lógica del profesor Belmonte Guzmán me atrevo a proyectar otros nefastos efectos del shock post cierre del mall: Aumentará el consumo del cigarrillo porque en el mall no se puede fumar pero en el mundo exterior sí. Aumentarán los embarazos en adolescentes al verse estas forzadas a buscar otras alternativas de diversión. Las tasas de accidentes viales se dispararán debido al inmenso números de vehículos que no podrá permanecer estacionados en los segurísimos parkings después de la hora de cierre obligado.

Y no vamos a profundizar en el caos macroeconómico que esto acarreará pero, por encimita, les aviso que ya han advertido lo expertos que el desplome de la economía nacional es inminente, pues los efectos de esta medida arbitraria harán palidecer a las pérdidas que ocasionó el paro petrolero ¿Se acuerdan de aquel paro durante el cual, entre otras cosas, cerraron a juro todos los centros comerciales en nombre de la libertad?¿Se acuerdan cómo lo aplaudieron? Qué cosas ¿no?.

Esta será, pues, otra de las pruebas de fuego a las que se verán sometidos los ciudadanos decentes y pensantes del país, quienes tendrán que sobrevivir, lejos de las vitrinas, a la obligatoria cercanía de padres, hermanos, hijos, esposos, hasta el día siguiente cuando el mall vuelva a abrir las puertas a la libertad.



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5 comentarios on “Malls de libertad.”

  1. Yvan dice:

    Cosas veredes amiga Carola… De la oposición se puede creer cualquier cosa.Me encantan tus escritos, no cambies.Saludos desde Valencia, Carabobo

  2. Anonymous dice:

    ¿y que paso Carola? ¿como que hubo que replantear la medida? eso en mi pueblo lo llaman recular…No eran, o mejor dicho no son esos jóvenes a los que tu aduces los que iban a sufrir, a perder…eran los trabajadores, así como suena los trabajadores…o sea los mas necesitados. Como siempre toman medidas inconsultas, sin pensar…

  3. Carola dice:

    Eso en mi pueblo se llama dialogar y llegar a acuerdos.Se hizo un llamado a los C.C para ahorrar energía. Se les ofreció apoyo para que compraran plantas eléctricas y un mes después no pasó nada. Ahora, después del decreto si estaban prestos al diálogo y a colaborar con el ahorro energético. Voila!

  4. iac dice:

    Ojalá el decreto hubiese respondido a una estrategia de formación ciudadana, pero para ello faltaban otras medidas: ordenamiento del espacio público, facilidades a comercios que tengan contacto directo con la calle, plan de formalización de los comerciantes populares, actividades culturales en el espacio público… hasta un plan de desarme.Pero no, la medida fue tomada de manera tan mamarracha, que tuvieron que revertirla en pocos días… por si no se enteraron el cierre temprano sólo queda para las tiendas, lo que siempre cerraba temprano. Los night-clubs, los super-markets, los restaurants con sus salads-bar, los mc-donalds, las farmacias, y demás locales que hacen “vida” en los centros comerciales, podrán seguir abiertos. Estoy completamente de acuerdo con que hay que revertir la “cultura-mall”, como ciudadanos merecemos mejor vida, pero esta medida no tenía nada que ver con eso.¿Podremos dejar el cinismo? Venezuela necesita más seriedad.

  5. Carolita. Gusto en leerte y saludarte. Bendita tu pluma fina y a la vez demoledora.Llaman "recular" quienes no leyeron la resolución original porque la vieron por el siempre acertado análisis globovisivoY aún suponiendo que "fuera" sido así, eso habla de diálogo y capacidad de escuchar y hasta de acordar, incluso a quienes nos odian con toda el alma.O será que el vice presidente de la Cámara de centros comerciales se volvió "chavista"Tiempos aquellos cuando un CAP o un Luis Herrera dictaba un decreto y así se imponía a sangre y fuego… Preso dos días sin cama, baño ni comida por comerte una luz roja. …Ascensorista obligado en todos los edificios incluso aquellos en cuyo ascensor no cabían más de cuatro personas… La única cosa era que aquellos decretos eran aplicados exclusivamente a los bolsas sin "padrino"Un abrazo, CarolitaAngel


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