Palabras de una amiga ladilla a su candidato.

Ya tenemos candidato, quizá no sea el que usted quería, no es el que yo apoyaba, pero eso era antes de que fuera el candidato, ahora lo es y eso lo convierte irremediablemente en mi candidato.

¿Que la cosa no es tan sabrosa como votar por el que yo quería? Puede ser, pero soy grandecita y se lo que quiero y también lo que no.

Y no quiero un gobierno de oposición, eso está claro

Mi candidato ahora lo tiene crudo, tan crudo como lo tendría cualquiera que aspirara a tener nuestro apoyo. Si bien en la campaña me causaron cierto escozor algunas de sus conductas, si bien su discurso me pareció medio hueco, mucho patria socialismo o muerte, mucho más de lo que mi oído hambriento de ideas puede soportar… en fin, que no era el mío y que ahora si lo es.

Como es mi candidato, quiero ideas en su boca, quiero acciones transparentes, exijo que se ponga a la altura que merecemos quienes le apoyamos. Quiero ver al revolucionario que va a ser gobernador. Sin un solo matiz de blanco o verde, ni un solo rasgo de personalismo, ni un solo resbaloncito.

Es que no es fácil ser revolucionario, es casi un sacerdocio. Hay que hacer ejercicios diarios de coherencia, actuar como digo que pienso y pensar como actúo. Hay que servir al pueblo en lugar de querer que el pueblo te sirva, hay que saberse igual a todos, cosa difícil para quienes quieren ser importantes. Hay que trabajar y trabajar y trabajar…

Creo, mi candidato, que, por poco que me impresionara en estos días, puede y debe usted impresionarnos en adelante. Así que le dejamos mi apoyo y el de todos los revolucionarios. Y junto con nuestro apoyo, cuente usted con nuestros ojos mirándolo de cerquita, con nuestras ideas para que las atienda, con nuestras ganas de cambiar al mundo y cuente con su destino inexorable de tener que cumplir con su deber.

¿Que suenan duras mis palabras? No se lo tome a mal, es que soy una mamá, y ya sabe cómo jodemos.

Considéreme su amiga, mi candidato, considéreme como una amiga ladilla, de esas que no disimulan y que muchos prefieren no tener. Pero una amiga sincera que no espera más que lo que usted debe ofrecer.

Y los que aún creen que no ha sido justo, que no ha sido bueno, que no va a resultar, pues, séquense las lagrimitas, pónganse la botas y échenle piernas que esta revolución ya arrancó y no la vamos a parar.

No soy afecta a los slogans revolucionarios, pero este de ‘’el pueblo unido jamás será vencido’’, nos viene como anillo al dedo. Así que no lo olviden…

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