De Altamira a Capitolio, de Beto y Teresita.

Historia de dos ciudades.

Para Vladimir y aquellos quienes desesperan esperando


Caracas es una ciudad bien compleja donde las cosas pueden no ser como se ven. Acaso es que yo veo todo al revés y por eso me gusta tanto pasear por esa ciudad para encontrar belleza en el desorden, melodías en el ruido, tesoros en medio de las aceras, oscuridad en la belleza, y belleza en la oscuridad.

Caracas son dos ciudades en una. La que conocí de pava, linda, la ciudad y linda yo y la que voy conociendo de cuarentina, grande la ciudad, pequeña yo, pequeña y feliz de poder ver.

La semana pasada me tocó cruzarla varias veces de este a oeste. El este que tanto conocí y en el que ahora, después de doce años de ausencia, desconozco, por donde me paseo con asombro de haber encajado perfectamente en ese sitio, en ese modo de vida, donde ahora me siento como una infiltrada, donde no entiendo nada de lo que antes era tan sencillo que no necesitaba explicación.

El este de Caracas es bonito, moderno, extranjero, si no fuera por los loros, que siempre regresan a dormir en el Guayre, se podría pensar que es una de esas ciudades genéricas que no tienen nacionalidad. Una Caracas políglota donde el café ya no se llama café, se llama capuccino o latte aunque sea solo café, donde las cuarentonas no se arrugan, donde la gravedad no afecta a las tetas, donde todas las narices son todas iguales, donde se camina con el pecho por delante, con cara de interesante, con expresiones tan estudiadas al caletre que ya no expresan nada.

El este de Caracas se distingue de Venezuela y se parece cada día más a Miami, lo que produce en sus moradores el orgullo vacuo del que copia porque no saber crear. Lo demás es monte y culebra…

Lo demás, el oeste, el lejano oeste de los cuentos de terror de mi infancia. Un lugar peligroso, sucio, feo…

La estación del metro en Altamira me traga y me escupe en Capitolio, debo llegar a la Plaza Bolívar y no tengo idea por donde ir, sigo a la gente, gente colorida, no tanto por su piel, que es como la mía, sino por sus ropas, su tongoneo, su ritmo interior que los hace bailar al son de mil canciones que suenan a la vez.

Un desorden generalizado y las advertencias que llevo tatuadas en el hipotálamo me hacen apretar mi bolso contra mi cuerpo, apretar el paso y poner cara de ja! ni se nota que no soy de aquí. Y se nota, pero no pasa nada, me ofrecen comprarme unos dólares que no tengo, nadie me silba o me sisea, lo que me indica que a mi si me afecta la gravedad y el tiempo, gracias al cielo, y un viejito me dice divertido que para llegar a la Plaza Bolívar solo tengo que dejar de caminar, y yo levanto la vista para ver al Libertador aguantando la risa por lo gafa que me veo allí parada, con cara de caraqueña extraviada en el medio de Caracas.

La otra Caracas, la que esta viva, la que se reinventa cada día, la que surge del olvido y se vuelve ciudad, la que se ordena y se desordena buscando su camino, la que lo encuentra mientras camina, la que encontró un futuro que hace años le fue negado, la que sobrevivió con la fortaleza del perro callejero, que flaco, sarnoso y apaleado todavía es capaz de mover la cola de alegría frente a una bolsa de basura recién tirada, no porque sea tonto ni sumiso, sino por que es capaz de encontrar alegría en lo poco bueno le toca.

Yo tuve un fox terrier, vaya perro cabrón el mío, cabrón y longevo. Beto nunca entendió que era un perro con mucha suerte, no supo ver que sin mi él habría muerto de un ataque de pulgas. Beto no podía comer pollo porque de daba gastritis, no podía comer nada que no fuera su comida, importada, carísima, sufría de eccemas en la piel, y de paso mordía, pero no a los ladrones sino a niñitos cariñosos y confiados y a la dueña de la casa que habíamos alquilado. Se meaba en la nuestras almohadas y se cagaba en medio del paso a la cocina justo a media noche, para que si alguien iba medio dormido a buscar agua, se despertara con la cálida sensación de la caca de fiel mascota escurriéndose entre los dedos de los pies. Beto sabía lo que hacía, era un perro muy inteligente, y se cagó en sus dueños durante diecisiete años porque, simplemente, era un cabrón.

Teresita llegó a la casa un día con la barriga hinchada de parásitos y muerta de miedo. Nos quedamos con ella porque nadie la quería. Era una perra sin raza, o con muchas razas revueltas. Perra amarilla con ojos agradecidos. Tere se meaba si, pero de alegría de vernos, comía cualquier cosa como si fuera un manjar, se arrancaba las pulgas con sus dientes, y se olvidaba de que era miedosa si algo nos amenazaba. Teresita sabía que tenía mucha suerte, que aun cuando hubiese sido capaz de sobrevivir en la calle, al contrario del cabroncete de Beto. La cuidábamos y la queríamos y ella nos retribuía con sonrisas perrunas, buena compañía y alegres meadas matutinas. Mientras Beto exigía más y más, Tere disfrutaba con los que le caía. Insisto, Beto era un cabrón.

Igual pasa con los caraqueños y conste que no estoy llamando perro a nadie. Los del este tienen mucho: la comida les sobra al punto de tirarla a la basura mientras que dicen a sus niños: ‘’ La comida no se bota’’. Tienen casas grandes, piscinas, carros, parques, tiendas, productos importados, muchos zapatos, pantalones y camisas, tienen doctores que curan todo, tienen colegios y guarderías,trabajo en aire acondicionado, tienen señoras de servicio que limpian y cocinan, tienen viajes, cuentas bancarias, clubes, clases de karate y ballet, juguetes, muchos juguetes para sus niños. Del faltarles, no les falta nada que se pueda comprar. Pero nunca tienen suficiente, y se quejan, exigen, patalean y no se mean en la almohada porque la funda que las cubre es carísima y ellos mismo la pagaron.

No solo se quejan por lo que no han podido comprar aun, se quejan porque otros pretenden tener derecho a vivir, ni siquiera como ellos, porque eso es excesivo, sino a vivir dignamente. Los otros, los tierruos, pretenden comer tres veces al día, tener un techo que los cubra de la lluvia, un doctor que cure sus enfermedades, un colegio para sus niños. Pretenden estudiar en la universidad, y que sus hijos sigan su ejemplo, pretenden ser gente de bien, pretenden pensar y, para colmo, pretenden decidir con su voto el destino de todos los venezolanos.

Mis Betos de Baruta y Chacao, se enteraron hace dos semanas, que hay una lucha de clases. Ellos dicen que ese es un fenómeno nuevo, que aquí no existía hasta que Chávez, con su discurso incendiario, nos dividió. Es fácil no saber de luchas de clases cuando se es la clase explotadora y opresora. Más que fácil, es conveniente.

Ellos hablan de reconciliación nacional condicionando la misma al cumplimiento de sus exigencias. La reconciliación para ellos implica el desconocimiento de la voluntad popular, el regreso a un pasado grotesco y la desesperanza de las mayorías.

Yo no entiendo tanto egoísmo, o tanta ceguera, para no ser tan dura. No se en qué los afecta negativamente que todos tengamos una vida mejor. Solo se que cuando Beto se quería pasar de vivo con Tere, ella no se cortaba para meterle un mordisco y hacerlo correr, chillando y con el rabo entre las piernas.

Los caraqueños del oeste están descubriendo a que sabe la esperanza, ya han probado el sabor de una vida mas digna, no están peleando por un hueso, están defendiendo el futuro de todos los venezolanos, incluso el de quienes pretenden dejarlos sin futuro. De los del oeste tenemos mucho que aprender, tanto que podríamos sentir mucha vergüenza por haber sido tan ignorantes, tan soberbios y tan ciegos.

¿Monte y culebra? No lo creo, lo que hay mas allá de Chacaito es un país grande donde el café se llama café, la gente se llama gente y la reconciliación significa igualdad.

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10 comentarios on “De Altamira a Capitolio, de Beto y Teresita.”

  1. Ramon dice:

    Desde Berlin te felicito diste en el clavo, asi se habla mi amiga con franqueza, llamando las cosas con su verdadero nombre. Yo me quedo con TERE y BETO es un cabrón. Yo y mi familia regresamos a la Venezuela del Oeste el próximo marzo a luchar, para que el oeste no muera y al pasado NO VOLVEREMOS. Reconciliación para volver añ pasado? no estamos peleados solo defendemos nuestros derechos.

  2. Te he leido ya muchisimas veces. Tu estilo, contenido y originalidad son absolutamente armoniosos y de facilisima lectura, me escurro en tus lineas con real agrado. Permiteme felicitarte y agradecerte por los varios regalos que ya me has obsequiado. Espero sirva este mensaje para propiciar mas y originales articulos de Carla y de tu ‘amiga’ Kiki…

  3. Anonymous dice:

    Hola Carola. Yo quiero felicitarte por tu blog, lo leo desde hace bastante y me parece genial porque comparto contigo la manera de ver lo que ocurre en Venezuela. Felicitaciones. El domingo estaré allí para escuchar y conocer a la famosa Kiki

  4. Anonymous dice:

    Adopta un arbol! salva a las ballenas! Usar piel de animal es un crimen! todos somos iguales! todos somos iguales!,todos queremos mucho a nuestro pueblo! aunque te duela,el mundo es otro,los tipicos hippies,gitanos y ñangaras que andan por ahi comprandose ropita,hummers e invadiendo las vitrinitas del SAMBIL.Ah no bueno siempre andan los mismos pelabolas con su discursito ladilla,gastado y ñangaroso,que son capaces de quemar media universidad porque quieren cobrar un incremento en las tarifas del comedor,comiendo carne de segunda,arroz mal hecho y pollo con alguna “Sorpresita” incluida y ademas todavia se siguen usando bandejas de METAL(Nisiquiera bien lavadas,porque te las entregan MOJADAS) cuando la regla es usar de PLASTICO!.Rayar con spray patrimonio universitario,quien hace eso? los resentidos guerrilleros de cafetin! Guerra de clases??? Enterate donde estas! no estas en la RUSIA SOVIETICA,CHINA(en Plena revolucion cultural),NorCorea o en Cuba!!!!! ESTAS EN VENEZUELA! ustedes trajeron ese racismo y polarizacion que Venezuela NUNCA habia sufrido!.Porque no comparas a un empresario que trabajo durante toda su vida,tiene recursos economicos suficientes,vive holgadamente y JAMAS se ha agarrado un BOLIVAR AJENO con un NUEVO RICO,con camisa y gorra roja,que dirige una empresa expropiada,que disfruta de las mieles del “proceso” y no tiene verguenza de mostrar su riqueza subita?A mi nunca me consultaron acerca de un cambio a la bandera! a mi jamas me dijeron que Venezuela cambiaria de nombre,que nosotros seriamos el hazmerreir del mundo por tener un presidente Narcisista y ridiculo!Si te gusta tanto el pueblo,porque no inscribiste a tu hija en un colegio publico bolivariano? si te gusta tanto tu sistema porque no compras tu comida en el mercal como lo hace todo el mundo peleandose por un pollo importado? Margarita? donde vives? en La Asuncion? noooo en Porlamar!!!! la zona mas IN de la Isla! no se caiga a mentira amiga! usted tiene de Socialista lo que yo tengo de Pakistani!

  5. Carola dice:

    Amigo disociado anónimo, me voy a tomar la molestia de publicar su comentario ya que usted se ha tomado la molestia de ilustrar exactamente al Beto que describo en mi artículo. Conste que no lo estoy llamando perro, me refiero a otra cualidad de mi mascota que ya mencioné varias veces.Ademas de superior es usted adivino, lamento arrebatarle todo de un zopeton y decirle que tiene tanto de adivino como yo de pakistaní.Ahora lo dejo porque tengo que buscar mi Hummer en el ala este de mi mansión de Porlamar.Besos y sea feliz…

  6. yabrina dice:

    hola carola gracias por este nuevo regalo déjame decirte que se me han salidos las lagrimas al leer este articulo sera que me siento como teresita viendo a los betos cabrones que pululan por este pais fuera muy buena metáfora sino fuera una realidad dile a tu amiga kiki que te suelte la compu porque carola me hace mucha falta es cierto que estuvistes con los robertos por favor aclárame la duda es cierto que sabe burro de chicle si lo que come es monte ¿guerra de clases? ahora es cuando

  7. Daniel dice:

    No me canso de leer tu blog desde que, por fortuna, tropecé con uno de tus artículos en Aporrea. Eres simplemente genial. Al igual que tu, (como narraste en uno de tus artículos)no soy un conocedor de las doctrinas políticas. En realidad, jamás he leido el manifiesto comunista, ni algun libro de Marx, ni conozco a profundidad loas procesos hostóricos por los que nuestras sociedades han pasado. Sin embargo, siempre he afrontado la vida con un sentido bastante crítico y vaya que he crecido rodeado de “Betos”. Además, creo entender mi entorno desde un punto de vista bastante sincero, y esa es la mejor doctrina política.Es interesantisimo como con sencillez, logras desnudar realidades que muchos se empeñan en disfrazar, por ejemplo, la lucha de clases. Para la clase media, el problema es que otros poco a poco, tienen un poco más, y corren el “riesgo” de equipararse a los primeros. Toda la vida nos han criado diciendonos que todos somos iguales…”pero no te juntes con esa chusma”. Que los venezolanos “somos una gran familia”, pero ojo!cada quien en su sitio: unos allá y nosotros aqui; unos arriba y otros abajo (donde deben estar y nunca deben salir). Es lamentable que el gran logro de la clase media sea estar “arriba”, tratando de ser de la “high” hipotecando el alma,aparentando una vida que no tienen, aferrados a incomodisimas cornizas que los mantienen precaria y falsamente, mas cerca del Pent House.Un gran saludo.

  8. Anonymous dice:

    ¿alguno de los que aqui escriben viven en el idealizado oeste (del que la mayoria de los viven alli saliera si tuviera la oportunidad) o solo es una postura seudo-intelectual para tirarselas de mas ñangaras “odio-ricos, quemo viejas encopetadas del cafetal” que el comùn de los izquierdosos de a pie?En mi opiniòn lo vuestro es pura paja pseudo-intelectual. No se que tiene de bello, la delicuencia, el hambre, el desorden, el trabajo precario de la buhoneria, la inmundicia y pasar necesidad. Calamidades que sufren a diario los habitantes del “bello oeste”. Que hay gente en el este que quiera jugar a ser miameros, bueno, es problema de cada quien. Asi como hay gente que piensa con la izquierda y gasta con la derecha, existen otros que no sufren de tal dicotomia. Otra cosa, no solo en el este sueñan con Miami, en el oeste tambièn. Donde el culto a las marcas americanas, a la vestimenta e incluso a cierta musica yanqui tambien es masivo. Donde hay gente no tiene para comer, pero gasta grandes cantidades de dinero en ropa para parecerse a los del “este”. Es una realidad que se puede comprobar todas las mañanas en las estaciones del metro al oeste de Plaza Venezuela. Una realidad que pese al gasto millonario en propaganda, el gobierno no ha podido evitar. Aqui lo que hay es una guerra de oligarquias chavista y antichavista por el poder. Sinceramente y sin caer en la bancarrota intelectual ¿se puede argumentar una lucha de clases entre la oligarquia “chavista” de los ruperti, Salvatierra, Cisneros contra la oligarquia “antichavista” de Granier, Mendoza y Mezerhane?No me jodan. Echenlese ese cuento del gallo pelon a los carajitos progres de salon que viven en el primer mundo y que les parece divertido este arroz con mango al cual creen “Revoluciòn”.

  9. Carola dice:

    Otro que está clarito con lo de la lucha de clases. Otro ejemplo más para dar sustento a este artículo.Me voy a dormir tranquila, no estaba equivocada…Bona nit!!!


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