Manual de costumbres y procederes de la clase media venezolana

capítulo IV

Da-le, da-le

Las piñatas de mi infancia eran fiestas sencillas y familiares. Torta de cajita, gelatina, quesillo, sanduchón, bambalinas de cadeneta hechas con papel de seda y unos globos que tenían impresos unos payasitos deformes que, al inflarlos se deformaban todavía más. Todo casero, todo sabroso y bien bonito. Todo menos el payaso de los globos, claro está.

En casi nada se parecen a las piñatas de ahora. Los padres de hoy se hipotecan para celebrar los cumpleaños de sus retoños. Yo lo viví en carne ajena hace unos meses cuando estuve en Caracas en casa de una amiga. Por esos días su hijito cumplía años y amiga estaba estresadísima. Los preparativos de la fiesta de su querubín no le dejaban tiempo para nada, ni siquiera para saludarme. Apasionada activista de oposición, hasta dejó de ver aló ciudadano las dos semanas previas a la celebración.

Se dedicó en cuerpo, alma y conciencia a seleccionar cuidadosamente cada detalle. Todo iba sobre ruedas, la fiesta era de Nemo y había conseguido de todo: las tarjetas, los vasitos, el mantel, las bambalinas, la piñata, por supuesto, y unos recuerditos que eran unos peces que se parecían a Nemo después de la quemazón. Mandó a hacer una torta de esas que están de última moda, en todas las piñatas de mis amigas ponen una así. También ordenó decoraciones de anime pintadas por una artista que no sabía que lo era.

Satisfecha y cansada, tres días antes del ágape, se sentó a chequear punto por punto los objetivos logrados. Al llegar al final de su lista, un alarido de horror: ¡¡¡Faltaba la chupetera!!! Yo, que no tenia idea de lo que era eso, (pensé que solo era recipiente donde se colocaban chupetas.) traté de clamar a mi amiga diciendole que no importaba, si ya tenían de todo. ¿Una piñata sin chupetera?- Me increpó enloquecida. No sabes la raya que es eso. Tooooodas las piñatas finas tienen su chupetera. Y ¿para que sirven? quise saber. Para poner chupetas- respondió con impaciencia. Claro- agregó- no debes dejar que los niños se las coman antes del final de la fiesta porque entonces se ven peladas y horrorosas. Que raya por Dios, ¿dónde voy a conseguir quien me haga una de Nemo a estas alturas?

Llamadas telefónicas fueron y vinieron. Cual ejecutiva de transnacional, delegó, amenazó, ofreció, gritó y logró. La más costosa de la historia de de las fiestas chics era de ella. Le costó un ojo de la cara, pero era esa misma cara la que se le caería de vergüenza si llegaban los invitados y no había chupetera.

Llegó el día tan ansiado por todos, incluso por mi, que me moría de curiosidad. Tanta anticipación terminó por contagiarme.

Al llegar al local que alquilaron para la ocasión, ya que el apartamento donde viven no es ni grande ni lujoso, me quedé paralizada. Al traspasar la puerta me sumergí en un fondo de mar tan Disney que me empecé a ahogar. No había un milímetro, ni cúbico ni cuadrado, que no tuviera un pececito, un coral, unas algas o caracoles. Cadenetas de globos en azules turquesa, marino, cielo, Beltmont, zafiro y prusia. Una mesa con mantel de faralaos repleta de pasapalos, canapés, chocolates mayameros, dos tortas, gelatinas turbias y lechosas, quesillo de piña y normal, pepitos importados anaranjados fluorescentes, mousse de parchita, mousse de atún con forma de ídem, había de todo menos sanduchón.

Contrataron los servicios de una agencia de festejos, con mesas, sillas con faldones, mesoneros, barman y hasta un carrito de perro calientes de lo mas cuchi, no como esos asquerosos que hay en la calle.

Mi amiga, frenética, regañaba al cumpleañero que estaba empeñado en ensuciar su look Nemo antes de que llegaran los invitados. El niño termino sentado en un rincón de la sala, durante una hora y media, mientras su madre se entregaba de nuevo a dar los últimos toques para que la tarde fuera perfecta.

Comenzaron a llegar los invitados, gota a gota a gota al principio y en cambote después. Por cada niño venían dos adultos y un regalote. El homenajeado, para dolor de cabeza de su mamá, en vez de saludar al doctor fulano de tal, le preguntaba, ¿qué me trajiste?. La amorosa anfitriona, recurría a un mal disimulado pellizco y decía: Pueden colocar el presente en el rinconcito que dispusimos para ello. El rinconcito era un espacio de varios metros cuadrados, delimitado con cintas y un cartel que decía ”Gracias glu glu glu”. El homenajeado frustrado por no poder hurgar dentro de los festivos envoltorios, montaba una pataleta cada vez que llegaba un nuevo invitado a su fiesta.

Los padres se sentaban en las sillas faldonas dejando a los niños a la deriva. En seguida los mesoneros se pusieron a repartir whisky para los caballeros y para las damas coctelitos de colores dizque de mango y parchita, que sabían a Yukeri.

Los niños desatados y sudorosos; la anfitriona, celular en mano, gritando a las payasitas porque aún no habían llegado. Las payasitas animadoras, más que animar y hacer payasadas, debían encargarse de que los carajitos no jodieran tanto. Su retraso podía echar por el suelo semanas de planificación.

!Hooooola amiguitos!- Suspiros de alivio. Llegaron las payasitas y a ritmo de reggaeton. Desde ese momento en adelante la piñata pareció transformarse en una despedida de solteros. Las talentosas animadoras infantiles hasta sabían coreografías copiadas de video clips. Se desbarataron bailando, batiendo el trasero a más no poder, mientras que invitaban a los pequeños a unirse a su rumba.

Las niñitas más safriscas, esas que parecen enanas porque sus progenitoras se empeñan en ponerles taconcitos, que se ven tan bonitos; y tops con el ombligo afuera; y mini faldas ajustadas, igualitas a las de mami; y un poquito de colorete en los cachetes y brillo en la boquita, es que es una señorita, aunque tenga cinco años. Como decía, las niñas más safriscas se lanzaban a bailar imitando a las payasas y superandolas en su tongoneo. Los varoncitos huían furiosos insultando al cumpleañero por esa fiesta tan chimba. Otras niñas, que parecían muñecas antiguas, con vestidos llenos de lazos, por arriba y por abajo, por delante y por detrás, y por si no es suficiente un par de lazos a juego en en cada parietal, con crespitos Shirley Temple, media blancas hasta arriba y zapatos de charol. Esas pobres niñitas también tenían lo suyo y lo demostraron con mucha determinacón. Con los ojitos en blanco, como poseídas, se retorcían sin gracia mientras cantaban ‘’me gusta la gasoliiiina, dame más gasoliiina.’’

Las payasas, empresarias con futuro, teniendo bien claro quien pagaba la cuenta, decidieron proponer concursos de baile, con un toque picante, para involucrar a los papás en la fiesta de sus niños. Todo por el bien de la unión familiar. Como los papás ya tenían unos tragos encima aceptaron participar en buena medida. Por aquí los señores- les decían seductoras las ¿payasitas? y formaban parejas de hombre con hombre para que bailaran sosteniendo un globo a dos barrigas. Las mujeres se hacían pipí de la risa: ¡Se ven mariquísimos, mira!. Pero ellas no se salvaron de las voluntariosas muchachas. Les tocó ¡ay que ocurrentes! jugar a pasarse un globo con forma de salchicha de una a otra, pero no con las manos, no; tenían que sostenerlo entre las piernas, las picaronas, y pasarlo a la mamá de al lado que, a su vez, lo cogía ¿Dije cogía? ¡aaayyyy! entre sus piernas. Fue un bonche que ni te cuento…

Estaban gozando tanto, que tuvo que venir el cumpleañero a recordarles, con otro berrinche, que eso era una piñata y que había que tumbarla a palazos ¿Dijo palazos? ¡aaaaayyyyy!

La piña-ta, la piña-ta, los niños se empujaban buscando el mejor lugar para agarrar mas juguetes que nadie. Sus padres los asesoraban y sus mamá se colocaban en posición de partida. Da-le, da-le.

Mordiscos, empujones, gritos y llantos, niños y niñas, mamas y papas, todos arrebatandole al de al lado chucherías pegostosas y juguetes que solo sirven para rellenar piñatas. Pasado el furor, sudando y jadeando, revisaron sus motines de guerra y se dispusieron a cantar como si estuvieran felices.

Ay que noche tan precioooooosaaaa,
es la noche de tu dííííííaaaaaa….

Arrasaron con la mesa, destrozaron la chupetera, se llevaron a sus casas un platito, envuelto en papel de aluminio, con un pedazo de torta y otro de quesillo que está divino. La mamá de cumpleañero, feliz como una recién casada, se despidió hasta del último invitado con un cultísimo beso en cada cachete, como acostumbran a hacerlo en el viejo continente.

Cansada y satisfecha regresó a la sala vacía. Su mundo se vino abajo al descubrir que, entre tanto jaleo, se había olvidado de repartir los pescados choretos y virolos que iba a dar de recuerdito.

Nooooooooo!!!!

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9 comentarios on “Manual de costumbres y procederes de la clase media venezolana”

  1. Eduardo dice:

    Eres indescriptiblemente genial

  2. Eduardo dice:

    Anoche soñé que me regalabas tu primer libro, escrito en tu adolescencia. Fué un sueño atroz: te secuestraron. No sé por qué, fuí a buscarte a la zona del Cabotaje, saliendo de Los Teques hacia Tejerías. Fuí a tu casa y estabas esperándome sentada sobre el alféizar(no sé si es ése el vocablo) y cuando me acerqué a tí, saliste volando como una luciérnaga alumbrando con tu luz la noche.

  3. Carola dice:

    Si yo hubiera sabido que lo que escribo produce estos efectos maravillosos en los hombres, habria comenzado a hacerlo a los 14 años.Gracias Eduardo!!!

  4. Anonymous dice:

    BUENO CAROLA TREMENDO LEVANTE CON EL EDUARDO JAJAJ PERO LA VERDAD QUE ESCRIBES TAN SABROSO QUE ES IRRESISTIBLE NO LEERTE Y ESPERAR CON ANSIAS UN NUEVO ARTICULO SIGO SIENDO LA ANONIMA YABRINA ME ACORDE DEL RECIENTEMENTE CELEBRADO CUMPLEAÑOS DE MI HIJA DE DE 5 AÑOS Y NO SE SI REIRME O MORIRME DE LA VERGUENZA FELICITACIONES

  5. Anonymous dice:

    tres reglas de oro blogger:-Escribe lo que desees,sobre tu vida,mundo ect-todo es útil,nada impide que existas en la Red,solo aquel que le interesa lo leerá.-Sé transparente. Aplica el sentido común, la ética y el respeto. No digas a una persona o promuevas discusiones con temas que no harías o dirías si la tuvieras delante. -Si escribes una anotación en tu wegblog pensando que eso es lo que querrían ver algunas personas que te visitan,es que no has entendido lo que es un wegblog.Rebecca Blood,Universo del BlogPD:una más-Ampárate en el anonimato,si lo crees necesario para evitar censuras sociales y discusiones sin sentido.

  6. Carola dice:

    Ampararme ¿de qué?Yo vivo con mis palabras por delante y con mi nombre las firmo.El anonimato no me gusta porque creo en lo que digo y digo lo que quiero, por escrito y por la boca.Las reglas no me gustan cuando no tienen sentido.Si alguien entra a mi blog y se identifica con lo que he escrito, me alegro de pensar que no estoy sola en este mundo de locos. Los que no comparten mis opiniones tienen derecho a las suyas. La red es de todos, para bien o para mal.

  7. Anonymous dice:

    nadie ha escrito lo contrario,Blogeros es una comunidad y en este caso el amigo”anonimus veniversum” solo lo dijo refiriendose a el mismo,no a tí.Blogeros como comunidad,que debe tener sus reglas,saltarse a ellas porque no me povoca seguír reglas es muy contradictorio,ya que en el mundo real ó virtual tener esas ideas es equivalente a saltar de comunidad en comunidad por insatisfacción,o rebeldía,eso para una chica de 14 años suele suceder pero con una dama a además con hijos?debe ser dura una vida así pero bueno.´”Equivocarse no es un error,error es no admitír la equivocación”(leído en el baño de un Puticlub)

  8. Carola dice:

    Duro?Duro debe ser tener que ir a un puticlub y encerrarce en un baño a leer mensajitos moralistas, mientras otros vivimos y reimos sin tapujos de las cosas que nos dan risa.Rebelde a los 4, a los 14 y a los 42 y si llego a los 85 seguiré siendo rebelde.De no ser así estaría retratandome con mi niña emperifollada en las páginas de sociales de algún periodicucho.Nooooooo gracias.

  9. Carmencita dice:

    Hola Carola! Muy bueno tu artículo de las fiestas infantiles y el de la fiesta de Fidel. Me cayo muy bien el de los cumple de niños, porque yo estoy tratando de hacer una fiesta a mi bebito de 2 años (en mayo) y será bautizo también. He pensado en tantas cosas que me gustaría algo tradicional, una piñada en forma de trompo, recuerdos como muñecas de trapo o carritos de madera, o juquetes tradicionales. Porque no soporto esas fiestas con muñecos de Disney. Pero tampoco quiero hipotecar mi casa!!! Y creo que habra sanduchon, dame la receta por favor! Saludos y gracias!


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