¿Dónde están las neuronas?

Huyeron muertas de miedo.

para mi prima Laura,
con sus neuronas intactas.
Y para el sol que salió por el sur esta mañana.

La fuga de cerebros, es una de las consecuencias directas de la fuga de neuronas. Cuando yo era pequeña, no me tomó mucho tiempo descubrir que el Coco no existía, me bastó que no se presentara cuando me juraron que vendría para comprender que no era más que un cuento. Si no te duermes ya va a venir el Coco- decían los mayores, sin imaginar el efecto contraproducente que eso acarreaba. Yo , que soy más curiosa que un gato, quise ver al Coco.

Me quedaba despierta, jugando con la luz apagada, pero haciendo ruiditos para que mi mamá, desesperada, invocara al pavoroso bicho. Una y otra vez me quedé esperándolo, y creo que mi mamá también, pero nunca, por muy mal que me portara, se digno a visitarme. El Coco, descubrí, no existe y no va a venir a mi casa ni a ninguna de las casas de los niños que prefieren jugar un poco más para no perder el tiempo.

Así fui creciendo y descubriendo mentiras, una blancas y otras no tanto; mentiras que nos decían los adultos para lograr que los niños nos portáramos como ellos querían. Los niños también aprendieron a usar ese tipo de mentiras a su favor y en contra de otros niños. Si no me prestas tu muñeca nueva no voy a ser más tu amiga, y uno asustado de quedarse solo en el parque, entregaba a su muñeca favorita a manera de rescate anticipado, para salvar una amistad que estaba a punto de ser secuestrada.

El miedo, descubrimos pronto, hace que las personas actúen a nuestro favor muy a pesar de sus deseos. El miedo llega a cegarnos de tal manera que somos capaces de hacer cosas que jamás haríamos, para bien o para mal. Yo, por ejemplo, le tengo pavor a las arañas. Las tarántulas lo saben y me siguen a donde vaya. Una vez una araña mona se escondió detrás de mi shampoo. Se quedó esperando la muy bicha a que yo me desvistiera, que me metiera en la ducha y cuando estaba enjabonada salió de su escondite. Yo salí corriendo despavorida, dando gritos y en pelotas hasta el patio de la casa, donde estaba un jardinero podando unas matas. El pobre hombre, que era un viejito, se levantó en cámara lenta y sonriente abrió sus brazos. Este es mi día- supongo que pensó. Y yo resbalosa, más no babosa, seguí corriendo de largo, dejando un rastro de burbujas a mi paso, hasta que me estrellé con el muro que limitaba el jardín.

No me acordé que estaba desnuda hasta que vi la cara de mi papá, blanco como un papel, tratando de distraer la atención del anciano, que por un instante se transporto a aquellos tiempos en que las mujeres le llovían y el se las quitaba a sombrerazos, o no.

Mi papá, después de propinar un chancletazo a la tarántula, me regaño furioso. ¿Qué es peor?- me dijo- una araña que no hace nada, y que no tiene la culpa de ser peluda, o un viejito libidinoso, machete en mano, persiguiéndote por el jardín. El miedo a las arañas es un miedo irracional. Y recuerdo que me dijo: piensa Carola, piensa siempre primero, que para eso tienes la cabezota.

También recuerdo la historia de una mujer brasileña que paseando por los Everglades con sus hijos, se tuvo que fajar con un cocodrilo que había confundido la pierna del mayorcito con una rica merienda. El miedo de ver a su niño a punto de morir la lanzó de cabeza en el lago y, cual Tarzana, medio mató a un lagarto que le doblada el peso y que además tenia más dientes que ella. La vi en el noticiero, tratando de contar su proeza. No sabia como lo había hecho porque, de tanto miedo que sintió, se enfocó solo en salvar al pequeño olvidando recordar los detalles. Pero era un notición en todo caso. El miedo producido por una amenaza real convirtió a una frágil y delicada garota en una súper heroína que salió hasta en la tele.

Ahora en Venezuela cunde el miedo. Unos le tienen pavor a un Coco, que no existe, pero que les aterra de tal modo, que no los deja pensar. Otros dicen que no es el Coco, que es una tarántula, que si existe y va a venir tarde o temprano y salen corriendo desnudos y enjabonados a las calles a gritar como locos, armados con chancletas y consignas para espantar a una araña que nunca pensó en venir. Algunos de ellos corren tanto que siguen por la autopista, pasan dando alaridos por el aeropuerto, se suben a un avión y no paran de correr hasta llegar a otro país mas frío, donde juran que no hay ni Cocos ni tarántulas que los vayan a asustar.

Yo a veces siento miedo de esas personas que por estar aterrados dejaron que sus neuronas emigraran. No tanto de los que se fugaron con sus cerebros vacíos. Siento miedo a veces, repito, de los que no se van a ir. De los que, chancleta en mano, van por las calles gritando, pretendiendo aplastar a quienes vivimos tranquilos. Los que ven a nuestros hijos como bichitos peludos que un día serán bichotes horrorosos, sin darse cuenta que son iguales a sus hijos. Los que maldicen, los que atropellan, los dueños de la única verdad, los que cobran los derechos de autor de las sagradas escrituras, los egoístas, los prejuiciados, los que se creen mejores porque tienen ropa fina, los que mandaron y ya no mandan, los que nos aterrorizaron por años a punta de hambre y miseria, a punta de injusticias e ignorancia, los que robaron nuestra autoestima colectiva, los que vendieron nuestro futuro, nuestra esperanza, y de sus seguidores, los tontos útiles que pondrían sus pescuezos para defender ideas que atentan contra ellos mismos.

Cuando siento ese friíto en la espalda que anuncia el terror, me acuerdo de mi papá y pienso, pienso siempre, para eso tengo la cabezota, y sin miedo les pido que no se atrevan porque si están asustados ahora por una imposible tarántula, se van a cagar (y perdonen la expresión) cuando se encuentren, frente a frente, con un pueblo consciente de que si se dejan, el cocodrilo (o caimancito en este caso) los muerde; y que van a pelear como aquella brasileña, armados con la fuerza que les da la razón, no importa cuan afilados sean sus dientes.

Anuncios


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s